
La urología pediátrica atiende las alteraciones urinarias y genitales en niños: fimosis, frenillo corto, criptorquidia e indicación de circuncisión. Muchas de estas condiciones se resuelven solas con el crecimiento y no requieren cirugía. En Los Cabos, el Dr. Diego Ibarra valora cada caso y explica si conviene operar, esperar o solo vigilar.
La mayoría de los padres llega con la misma pregunta: si hay que operar y si ya se tardaron. Con frecuencia la respuesta es que no hay prisa.
Dr. Diego Iván Ibarra Pérez, Cirujano UrólogoCéd. Prof. 8437057 (UAG) · Céd. Esp. 11651261 (UDEM)
No tienes que explicar tus síntomas aquí, ni enviar estudios. También puedes agendar para un familiar.
Buena parte de la angustia con la que llegan los padres viene de comparar a su hijo con otro niño o con lo que leyeron en un foro. Los tiempos del desarrollo urológico infantil son amplios y varían de un niño a otro: lo que en un lactante es esperable, en un adolescente puede requerir atención.
Conviene consultar, sin urgencia, ante alguno de estos puntos:
Fuera de estos casos, no hay urgencia para agendar. Una valoración de rutina es suficiente.
La fimosis es la imposibilidad de retraer el prepucio, el pliegue de piel que cubre el glande. Aquí está el punto que evita la mayoría de las cirugías innecesarias: en los primeros años de vida esa falta de retracción es una condición normal del desarrollo, no una enfermedad. Se le llama fimosis fisiológica y en la mayoría de los niños se resuelve sola conforme crecen.
De ahí se derivan dos indicaciones. La primera: no se debe forzar la retracción en casa, porque la maniobra puede producir heridas que, al cicatrizar, generen una fimosis que sí requiera tratamiento. La segunda: operar antes de tiempo es un error real y frecuente; la conducta correcta en muchos casos es vigilar.
La valoración se vuelve necesaria si hay dificultad para orinar, episodios repetidos de inflamación del glande y el prepucio, balanopostitis, infecciones urinarias de repetición, o si la falta de retracción persiste más allá de la edad esperable. En una parte de los casos existe manejo médico con tratamiento tópico antes de considerar cirugía.
La circuncisión es la resección quirúrgica del prepucio. Se plantea por indicación médica, no por motivos estéticos. Esa distinción define toda la conversación de la consulta.
Las indicaciones médicas que se valoran son fimosis que no se resolvió con el crecimiento ni con tratamiento médico, episodios repetidos de balanopostitis, infecciones urinarias de repetición asociadas y parafimosis, que es cuando el prepucio retraído no puede volver a su posición.
Cuando hay indicación, el procedimiento se explica completo antes de programarlo: en qué consiste, qué anestesia se emplea, cuánto tiempo toma, qué cuidados requiere después y qué señales vigilar en casa. La recuperación varía de un niño a otro y se detalla en consulta.
El costo se confirma en la valoración. La valoración previa se cobra como consulta: $1,700 MXN en ambas sedes. Si cuentas con seguro de gastos médicos, revisa antes seguros aceptados: el consultorio trabaja con más de 145 aseguradoras.
Si no existe indicación quirúrgica, se te dirá con esas palabras. No operar también es una indicación médica.
El frenillo es la banda de tejido que une el prepucio con el glande. Se habla de frenillo corto cuando ese tejido es más corto de lo habitual y limita el movimiento normal del prepucio.
Se consulta por molestia o dolor al retraer el prepucio, pequeños desgarros que sangran y se repiten, y molestia durante las relaciones sexuales en adolescentes y adultos. No siempre requiere tratamiento: si no produce molestia ni desgarros, puede solo vigilarse.
Cuando sí lo requiere, la corrección es un procedimiento menor llamado frenuloplastia: liberar y reconstruir esa banda conservando el prepucio. Es ambulatorio y es una alternativa distinta de la circuncisión. Cuál de las dos corresponde se determina en la valoración.
La criptorquidia es la ausencia de uno o ambos testículos en la bolsa escrotal porque no completaron su descenso. Es de las pocas condiciones de esta página en las que el tiempo sí importa: existe una ventana en la que el manejo ofrece mejores condiciones para el desarrollo posterior del testículo, y definirla corresponde al urólogo según la edad del niño y la exploración.
Se distingue del testículo retráctil, que sube y baja por reflejo pero puede llevarse a la bolsa escrotal y permanece ahí. El retráctil no es criptorquidia y en general solo requiere vigilancia. Diferenciarlos requiere exploración: no se resuelve con fotografías ni descripciones.
Si no localizas uno o ambos testículos en la bolsa escrotal, o el pediatra lo comentó, agenda la valoración sin dejar pasar meses.
La consulta empieza con las preguntas de los padres, no con la exploración. Se revisa el motivo, los antecedentes del embarazo y del parto y lo que haya dicho el pediatra. La exploración es breve, se explica antes de realizarse y siempre se hace con el padre o la madre presentes.
Al final se te dice cuál de las tres cosas corresponde: operar, tratar sin cirugía, o vigilar y revisar más adelante. Si la respuesta es vigilar, se te indica cuándo regresar.
El Dr. Diego Iván Ibarra Pérez es Cirujano Urólogo; su formación está en la página del Dr. Diego Ibarra y el detalle de cómo agendar en cómo es la consulta. Si te interesa una revisión urológica para un adulto de la familia, la información está en chequeo urológico.
Escribe por WhatsApp. Contesta una persona y no necesitas explicar tu caso por mensaje: basta con decir si la consulta es para ti o para un familiar.
WhatsApp es para información y citas. No sustituye una valoración médica ni atiende urgencias. Si hay dolor intenso, fiebre o imposibilidad de orinar, acude a urgencias.
No. En los primeros años la falta de retracción del prepucio es una condición normal del desarrollo, llamada fimosis fisiológica, y en la mayoría de los niños se resuelve sola con el crecimiento. La valoración es necesaria si hay dificultad para orinar, inflamaciones repetidas o infecciones urinarias. En muchos casos la conducta correcta es vigilar.
No debe forzarse. La retracción forzada puede producir heridas que, al cicatrizar, generen una fimosis que sí requiera tratamiento: crea el problema que se intentaba evitar. La higiene se realiza sin forzar. Si tienes dudas sobre cómo hacerlo, se resuelve en la consulta.
Por indicación médica: fimosis que no se resolvió con el crecimiento ni con tratamiento médico, episodios repetidos de inflamación del glande y el prepucio, infecciones urinarias de repetición y parafimosis. No se plantea por motivos estéticos. Si no existe indicación quirúrgica, se dice con esas palabras.
El costo se confirma tras la valoración, porque depende del caso. La consulta previa cuesta $1,700 MXN en ambas sedes. El consultorio acepta más de 145 aseguradoras: conviene revisar tu cobertura antes de agendar.
El frenillo es la banda de tejido que une el prepucio con el glande. Se llama frenillo corto cuando es más corto de lo habitual y limita el movimiento del prepucio, con molestia o pequeños desgarros que se repiten. Se corrige con frenuloplastia, un procedimiento ambulatorio que conserva el prepucio.
Se llama criptorquidia y conviene valorarla sin posponerla: existe una ventana de tiempo en la que el manejo ofrece mejores condiciones para el desarrollo posterior del testículo. Debe distinguirse del testículo retráctil, que sube y baja por reflejo y solo requiere vigilancia. Diferenciarlos requiere exploración en consulta.
Ante dolor escrotal de aparición súbita, con o sin inflamación. Es el dato de esta página que no admite espera, porque puede corresponder a una torsión testicular. También conviene acudir pronto si hay fiebre con síntomas urinarios. El resto se atiende en consulta programada.